Cuando Pierdes También Ganas

Aunque para muchos la palabra perder signifique un fracaso inminente o una devastadora realidad que no se quiere afrontar, aquí te decimos que en ocasiones renunciar también es válido, sobre todo si garantiza tu paz y equilibrio emocional. Cuántas veces  hemos escuchado: “perdiendo también se gana”. Esta frase es sumamente poderosa, porque es cierta. Cuando renuncias a un camino que se ha desvanecido, un negocio que no resultó bien, una relación, un compromiso que salió mal,  te abres a nuevas posibilidades.

Retirarse a tiempo, aunque pierdas,  te garantizará evitar una pérdida mayor. Hazlo orgulloso, con dignidad y con la certeza de que te espera un mundo de reinvención y posibilidades. ¿Ya lo perdiste todo? Pues, puedes comenzar de cero con una lección de vida llena de aprendizajes previos, que te garantizarán un éxito aún mayor.

Permítete sentir, llora si es lo que necesitas y ordena tus pensamientos con la convicción de seleccionar aquello que te haga sentir bien y desechar lo que no. ¡Ojo! Eso no quiere decir que no los vivas. Siéntelos, perdónalos y continúa.

Ábrete a nuevas perspectivas, trata de cambiar tu rutina y evalúa qué te acerca más a tus objetivos y a tu felicidad.

Ten paciencia, todos los cambios requieren tiempo. Renuncia a la necesidad de controlarlo todo y utiliza un pequeño cuaderno para escribir tus futuras estrategias y cómo lograrlas.

No te lamentes, deja atrás las quejas y actúa.  Aceptar las cosas que no podemos cambiar nos abre puertas que ni siquiera veíamos, por estar empeñados en el camino incorrecto.

Por último, apóyate en las personas que te quieren y  piensa que se puede comenzar de nuevo. Nunca es tarde para ello.

 

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