De Caracas a Madrid: escrituras de una inmigrante después de los 50

Conversar con la venezolana, Cristina Valarino Córser, te permite conocer a una mujer madura, valiente y soñadora, que las circunstancias de la vida le exigieron emigrar hace más de dos años a Madrid, España, cuando ya había sobrepasado la media centuria de existencia.

Esta caraqueña, licenciada en Relaciones Industriales con una maestría en Responsabilidad Social Corporativa, se certificó en 2017 como Life Coach Integral en la Academia de Coaching y Capacitación Americana (ACCA), un proceso que, al decir de ella, la fortificó como una roca.

Autora del libro «Actriz a los 50», Cristina reconoce que su adaptación a este cambio en su vida se lo agradece al coaching, porque nunca antes se había sentido capaz de enrolarse en una aventura de similar intrepidez.

¿Cómo se produjo tu acercamiento al coaching?

Es curioso, porque yo tenía ya diez años trabajando en consultoría. Yo trabajé para una firma consultora diez años y, digamos que, de alguna forma ya tenía alguna conexión con los procesos de coaching, a través del desarrollo del liderazgo. Sin embargo, era más Mentoring; de orientar a los líderes a trazar objetivos. No había hecho un proceso personal de coaching.

Yo estaba hacie ndo teatro y de alguna forma yo veía que hacer teatro y hacer un personaje me hacía ver que era algo que debíamos hacer en las empresas. Fue una aproximación muy extraña. Y cuando leí en internet lo que era el proceso de coaching, y que, aunque la Academia está en Miami yo podía hacer el proceso desde Venezuela, me dije: no conozco a esta gente, sin embargo, voy a hacer una sesión presencial.    Y tomé el semipresencial. En esa semana me encantó. Fue como buscar herramientas para complementar mi proceso y ayudar a otros: a líderes, a gerentes y a empresarios en su proceso de crecimiento gerencial.

¿Con que te encontraste a la ACCA en internet y, sin tener muchos antecedentes, confiaste y te lanzaste a hacer la certificación?

Así es. Casualmente – y tú sabes que nada es casualidad en esta vida -, yo tenía un viaje familiar de una semana. Como era en Miami, y mis hijos viven allí, me dije esta es la oportunidad. Fue así como se combinó todo para que se produjera ese encuentro presencial.

¿Qué fue lo que más te impactó en tu proceso de desprogramación y reprogramación?

Lo que más me impactó fue descubrir mis creencias limitantes y mis miedos. Ponerme frente a un espejo y decirme ¡wau!, esto me está limitando. Fue algo impresionante ir descubriendo cosas. Las preguntas poderosas me fueron llevando a descubrir muchas cosas. Sin embargo, lo más importante es que descubrí que soy valiente, y no una cobarde como me creía antes del proceso de coaching. Imagínate, no podía creer que yo pudiera emigrar a los 60 años, dejar todo lo que tenía en Venezuela: una carrera, un nombre…, en fin… Eran creencias limitantes que yo tuve. El abrir esa Caja de Pandora significó que aún hoy esté viendo resultados. Fue el descubrimiento de mi SER mucho más allá de los miedos.

Además de licenciada en Relaciones Industriales, eres también actriz.

Sí, aunque la actuación está un poquito abandonada. Es cierto, hice teatro durante doce años en Caracas. Incluso, me enfrenté al desafío de dirigir una obra y, digamos, que con eso cerré un ciclo importante en mi país.

Esta faceta de actriz, ¿ocurrió antes o después del coaching?

Ocurrió después. Fíjate, si no hubiera sido por el coaching no lo hubiera hecho. Pensaba que no podía dirigir una obra de teatro, y lo hice; pensaba también que no podía escribir un libro, y lo hice; creí que nunca iba a dejar mi profesión, y lo hice; y creí que no iba a emigrar, y lo hice.

De allí el título del libro «Actriz a los 50».

Exactamente.

¿Habías pensado alguna vez en escribir un libro?

Sí. Mira, por ahí se dice que los seres humanos debemos hacer tres cosas: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Bueno, pues yo planté varios árboles, tuve hijos, y para ser completa, me faltaba escribir el libro. Lo que sí es cierto es que era algo que no podía hacer nunca. La vida y el coaching me demostraron que uno puede hacer muchas cosas que parecen imposibles.

Desde mi mirada de gerente de recursos humanos siempre decía que tenía muchos conceptos; sin embargo, no sabía cómo llevar esos conceptos a la práctica. Entonces, desde el teatro aprendes la práctica de la empatía, de la observación directa; aprendes el valor del cuerpo; aprendes tantas cosas que casi no las ves en los libros. Lo explicas con tu cuerpo, con tu desarrollo emocional y con tu conexión emocional con lo que haces. Y así me dije: esto es mágico, esto es perfecto; lo explica todo.

Cuando tú tienes que enseñar a los clientes a trabajar en equipo; ponlos a hacer una obra de teatro, ponlos a entrenar, ponlos a bailar juntos y a hacer dinámicas para que interactúen. Eso para mí fue una respuesta importante y una nueva herramienta de capacitación a la gente.

¿Ese es el tema del libro?

Ese es el tema del libro.

¿Qué tiempo te llevó escribirlo?

Primero hice un bosquejo del libro en cuanto a temas y contenidos, que fueron la conferencia de la certificación. Después me tomó como dos meses encontrar el estilo para escribir; es decir, si iba a ser un libro de autoconsulta o de auto descripción. En realidad, desde que me certifiqué me tomó tres meses escribir todo el libro.

¿Qué opinión tienes de la editorial ACE de la ACCA en la publicación de tu libro?

Excelente. Sin la directora de la editorial no hubiera sido imposible publicar mi libro. Por ejemplo, la portada es una caja. Desde el principio me lo dijo. Y yo dije ¡wau! Todos los detalles. La revisión del estilo y de las fuentes bibliográficas. Fue súper intenso y apasionante. Tengo una anécdota muy linda, porque ella me dice que la portada del libro que yo le había propuesto no servía para vender. No tenía fotos entonces contacté a un amigo fotógrafo en Miami. De manera que llegando a Madrid enseguida la envié las fotos. Todo fue muy rápido.

¿Has podido comunicarte con algún lector del libro?

Sí, algunos me han contactado. De hecho, una persona compró el libro hace poco, y me dijo: yo quiero ser como tú. Porque mi libro estimula mucho el optimismo. Estás en un momento que tienes que tomar grandes decisiones, donde la fortaleza la tienes solo tú y papá Dios. Enfócate en lo que quieres. No hay edad. Hablo mucho de eso y de las herramientas para que te puedas encontrar. Lo lees y te encuentras con herramientas, y con preguntas del coaching y el teatro que te pueden ayudar. La lectora me decía que iba por el capítulo tres y tenía demasiad

as dudas con las preguntas que se había encontrado en el libro. Eso me pareció súper interesante, porque ese es el objetivo del libro.

¿Tienes pensado escribir otro?

Sí. (RÍE) «Emigré a los 60».

Yo pienso que el acto de emigrar es un emprendimiento. Es un giro que uno le da a la vida, así que sería muy interesante que contaras tu experiencia.

Sí, el hilo va por ahí. Ya empecé a hacer el bosquejo. Incluso, se lo comenté a mi coach. Le dije: escribí uno a los cincuenta; ahora pienso en el otro a los sesenta.

¿Quién fue tu coach en la certificación?

Mi coach fue Jacqueline Betancourt.

¿Qué le dirías a quienes están ahora leyendo tu entrevista? ¿Qué le recomiendas desde tu experiencia

?

Lo primero que le recomendaría es que se certifiquen como coach; que se certifiquen, porque van a vivir un proceso muy útil; y, además, el escribir un libro le permitirá poner en evidencia todo lo que ha estado dormido dentro de ellos durante tantos años. Lo primero que yo digo es: SER. O sea, que descubran su SER y sus miedos. El descubrir cada miedo que tengan va a ayudar a solucionar todo lo que tiene a su alrededor. En segundo lugar, HACER, para transformarte, para tomar una decisión, para tener una vida nueva y para ser feliz. Eso no viene, así como así. Tú tienes que tomar decisiones y hacer cosas.

Cuando tú escribes un libro te pones una meta. Haces investigación, revisas, redactas, aprendes, y te permite crear un grupo de habilidades. Solamente esas cosas te hacen otro ser humano.

Y para TENER abundancia – que no es solo tener salud, amor, buenas relaciones, dinero -, es también hacer cosas diferentes. Entonces, hacer un libro yo lo veo como una experiencia única y posible, que te ayuda a resumir una etapa de tu vida en tu crecimiento personal, que va a ser publicada para tú trasciendas en el futuro.

Quien se decida a hacerlo que lo haga sin miedo, porque va a tener todo el apoyo en la ACCA. Yo lo recomiendo. Si yo lo hice a esta altura de mi vida, sin herramientas y sin saber mucho de las nuevas tecnologías, los demás también pueden.

Cristina, te agradezco mucho este tiempo que le has dedicado a ACCA News.

Un millón de gracias a la ACCA y a ustedes.  A propósito, fue una buena idea el ACCA News. Está muy interesante.

Así terminó este diálogo con, Cristina Valarino Córser, una mujer que irradia optimismo y deseos de vivir hasta por la línea del WhatsApp. Su emotividad adquiere una dimensión especial, sobre todo, cuando se refiere al coaching, la ACCA y a su equipo de mentores.

Mientras la escuchaba durante más de media hora, sobrevino a mi memoria una de las frases más populares del poeta checo, Franz Kafka: «La juventud es feliz porque tiene la capacidad de ver la belleza. Cualquier persona que mantiene la capacidad de ver la belleza, no envejece».