Diálogo con Elsy Ayala, sobreviviente del COVID-19

«El coaching te da muchas herramientas para mantenerte positivo en la vida, y fuerte en tiempos de crisis, que era lo que yo estaba pasando con esa enfermedad».

Cuando en 2013, Elsy Ayala, llegó a Washington D. C., en su natal municipio de Jutiapa, del departamento hondureño de Atlántida, había una población de 35 mil 176 habitantes, de los cuales ella era una de las 17 mil 322 mujeres que allí entonces residían.

Con 25 años a cuestas y cargada de más sueños que equipaje, Elsy inició un nuevo capítulo de su vida en la tierra de Abraham Lincoln. Limpió hoteles los primeros dos años, y después, trabajó  como cocinera en un restaurante de comida americana, hasta que cerró por causa del COVID-19.

Madre soltera de Jennifer y Lorbin – adolescentes de 12 y 14 años de edad, respectivamente -, Elsy jamás sospechó que estaría entre el más de 1 millón de afectados por la pandemia en los Estados Unidos.

Una videollamada por WhatsApp de la Coach Internacional, Jacqueline Betancourt, nos anunció la existencia de esta joven hondureña que – una vez recuperada plenamente -, se apropió del coaching como herramienta indispensable para sobrevivir, transformar su vida, y convertir en realidad sus anhelos más recurrentes.

¿Cuándo supiste que tenías COVID-19?

Descubrí que tenía el COVID-19 el 4 de abril; pero empecé tres días antes con los síntomas de fiebre, estornudos, dolores en el cuerpo; tenía mis ojos rojos y llorosos. Una noche sentí que la respiración se me estaba cortando y la fiebre ya era muy alta; entonces, fue ahí cuando decidí ir al hospital para que me atendieran. Me hicieron la prueba y dio como resultado que tenía el COVID-19. Me pusieron una inyección para bajar la temperatura y me tuvieron un día en el hospital. Luego me dijeron que era mi decisión si quería pasar la cuarentena en mi casa o seguir en el hospital.

¿En qué pensaste?

Cuando me dijeron que tenía el COVID-19 me asusté mucho, pensé en mis dos niños que habían estado conviviendo conmigo, y en mi hermano que estaba en casa. Me asusté demasiado. En ese momento lloré. Cuando el doctor me preguntó dónde quería pasar la cuarentena, no lo pensé ni dos segundos. Enseguida dije: ¡a casa! Quiero estar seguro de que mis niños estén bien, aunque no pueda tener mucha cercanía con ellos, pero quería estar segura de que ellos estuvieran bien cuidados y que no fueran a presentar ningún síntoma.

¿Qué proceso médico te indicaron?

Me sugirieron quedarme en casa hasta que ellos me declararan que ya no tenía ningún síntoma del COVID-19. Me dijeron que me quedara en casa sin salir, que usara mascarilla, y que no me acercara a mis hijos y familiares.

Comía e ingería líquidos en platos y vasos solo míos. Yo me aislé en mi cuarto durante 14 días. A los diecisiete días el doctor me llamó – de hecho me llamaba un día sí y o otro no -, y cuando me llamó el día 17 me expresó que ya estaba libre de síntomas, y que podía retornar a trabajar y a mi vida normal; pero con mucho cuidado siempre.

¿Cuánto tiempo duró tu recuperación?

Yo empecé a sentir mejoría después de los siete días. A los siete días comencé a sentirme bastante recuperada. Ya no tenía síntomas de fiebre, el dolor del cuerpo había desaparecido. Realmente, yo me cuidé mucho. Tomaba té de jengibre con limón. Por eso te digo que el proceso de mi recuperación duró de siete a ocho días. Luego de ese tiempo yo empecé a sentirme bien y a recuperar mi energía, porque uno se siente débil al pasar por este proceso. No sientes sabor, no sientes olor y quedas bastante débil.

¿Cómo supiste del Reto de los 21 días de la ACCA?

Del Reto de los 21 días de la ACCA yo supe por una amiga. Tenemos un grupo de WhatsApp donde estudiamos los niveles de autoestima, y una de mis compañeras compartió el link de los 21 días de las conferencias de la ACCA. Desde que ella lo compartió yo me interesé en estar en cada una de las conferencias; y lo logré.

¿Por qué el Coaching?

El coaching te da muchas herramientas para mantenerte positivo en la vida, y fuerte en tiempos de crisis, que era lo que yo estaba pasando con esa enfermedad. Cada herramienta que ellos daban en la conferencia de cada día, yo me enfocaba y lo practicaba en mi vida. Mantenía esa fuerza interior, y cada herramienta que ellos daban, la practicaba en mi vida. Quitaba el enfoque de esa enfermedad y mantenía el enfoque de estar practicando los consejos que ellos daban. Me enfocaba en averiguar cada cosa que ellos decían.

Si ellos decían: respira profundo, yo respiraba profundo; si ellos decían: mantente caminando y has ejercicios, yo lo hacía. Ellos hablan muy positivo, y yo decía, yo también voy a practicar mantenerme positiva.

Empecé a ser una persona positiva; empecé a hacer respiraciones profundas; a mantener el enfoque en otras cosas; a enfocarme en lo que en realidad me alegraba; me mantenía y me daba energía. Todo aquello que me quita energía yo lo quito de mi vida. Yo puse mi enfoque en el Reto de los 21 días de la ACCA. Cada vez que ellos iban a empezar las reuniones, yo estaba diez minutos antes, enfocada en cada cosa que ellos iban a decir; y así fue como yo pude mantenerme fuerte y positiva en esta crisis que me tocó pasar.

Me sentí una mujer fuerte y enfocada en lo que verdad vale la pena. Me enamoré del coaching, porque me hicieron una mujer fuerte y positiva.

¿Cómo vives el proceso de coaching en la ACCA?

El proceso de la ACCA lo estoy disfrutando muchísimo. Todas las personas te ven como familia. No te ven como un aprendiz que no sabes nada y estás empezando a aprender. Ellos te ven como una familia. Todos son tus amigos. Son unas personas humildes, que te dan muchas herramientas para mantenerte positiva; para echarle ganas a la vida, para mantenerte fuerte. Te ayudan a ser positiva para mantener la energía y que sigas adelante. Es una experiencia súper agradable, la cual me ha encantado. Estoy emocionada por ser parte de la ACCA.

¿Qué le recomiendas a las personas que están afectadas por el COVID-19?

A las personas que estén pasando por este mismo proceso le recomiendo que se mantengan positivas. En nuestra mente tenemos un poder infinito, el cual podemos usar sin limitaciones; podemos pensar en decir  «o me mantengo fuerte», «esta enfermedad pasó». Me mantengo positiva y pongo mi enfoque en otras cosas. Podemos enfocarnos en otras cosas, que de verdad te llenen de alegría y te llenen de energía; porque nosotros tenemos el poder dentro sí mismos para curar nuestro cuerpo.

Ninguna enfermedad nos puede atacar tan fuerte si nosotros nos mantenemos positivos, alegres, llenos de energía; haciendo cosas que nos gustan, y mantenernos fuertes.

¿Cuánto puede ayudar el coaching en esta época de pandemia?

El coaching te puede ayudar al 100%. A mí el coaching me ha ayudado a cambiar las opiniones negativas por positivas; me ha ayudado a mantenerme una persona fuerte; me ha ayudado a cambiar cosas negativas de mi vida; pensamientos negativos, tener limitaciones; cambiar las limitaciones por cosas y frases positivas; y me ha ayudado a cambiar y a dar un giro en mi vida extraordinario para bien.

Yo estoy enamorada del coaching. En la ACCA nos dan herramientas para ser una mujer fuerte; cómo cambiar tus creencias limitantes por creencias potenciadoras; cómo cambiar tus pensamientos negativos por los positivos; cómo ser una persona fuerte; cómo lidiar con los tiempos de crisis; cómo quitarte el estrés y la tristeza de tu vida; cómo mantenerte alegre… Te puedo decir mil cosas porque – la verdad -, a mí me ha cambiado mucho el coaching.

Soy muy afortunada de haber empezado a estudiar en la ACCA; poder ser parte de ella; poder estar creciendo, y poder estar sanando mi vida. Yo entré al coaching porque estaba pasando por una crisis. Me han ayudado grandemente. No soy ni la mitad de la persona que era antes. Hoy soy una persona positiva. Antes era una persona negativa, con muchas creencias limitantes, que no me creía que me merecía lo bueno de la vida. Hoy soy una persona muy diferente; y todas esas limitaciones las estoy dejando atrás.

¿Cómo se autodefine, Elsy Ayala, tras vivir la experiencia del coaching?

Me autodefino una persona muy feliz, una persona positiva, que ha reconocido que del peor momento puede sacarse lo mejor. Antes decía: ¿qué puedo sacar de una depresión, porque mi pareja me ha dejado? ¿Qué puedo sacar de esto? No veía  que cada situación

– por muy difícil que la veas -, trae un propósito bueno para tu vida. Lo que te deja más caído tú te puedes levantar, y ser una mejor persona; ser una persona fuerte; sacar tu propósito de vida de ahí. Puedes emprender, puedes luchar y ser una mejor persona.

Yo ahora – después de todas estas experiencias -, me siento una mujer bastante positiva; miro la vida desde un punto de vista más positivo. Me considero una persona más fuerte, y consciente de que ante cualquier problema que estemos pasando, siempre hay una salida, y algo bueno que sacar.

El diálogo con Elsy – quien ahora trabaja como cajera de un supermercado -, ha sido conmovedor y reconfortante. Esta hermosa mujer – con apenas nivel básico de secundaria -, es otro ejemplo vivo de que el coaching es una disciplina inclusiva; para la que no se requieren títulos, currículos ni el linaje de una clase social.

«Nosotros los seres humanos a veces somos buenos para sentirnos cómodamente por fuera. Vestirnos con una camisa de marca o unos tenis caros, y sentirnos bien por fuera. Pero nunca yo había tenido la experiencia de sentirme satisfecha, plena, feliz y con paz interior como lo estoy haciendo ahora que conozco el coaching y sus herramientas, invertir en cómo sanar tu interior, cómo cambiar tu negatividad, cómo aprender a ser una persona positiva.

Abrir tu mente a conocimientos nuevos es una gran experiencia, es una experiencia linda. Leer un libro te puede ayudar a muchas cosas; adquirir el hábito de lectura; por lo menos leer media hora todos los días. Mantenerte positivamente, creer en ti y ser una persona fuerte y positiva, te ayudará mucho en la vida. ¡Mucho, mucho!

Invierte en ti, invierte en conocerte, en conocer tu interior; cómo sanar, cómo controlar los miedos, los celos… Eso es una belleza, conocerte interiormente».