Los abuelos de Uma, de músicos a Youtubers por «culpa» de la pandemia

Hace poco más de veinte años un matrimonio argentino enrumbó de Buenos Aires a Europa con miles de musas en sus maletas, en un vuelo transatlántico que los llevó hasta el Principado de Andorra, un enigmático estado de apenas 468 kilómetros cuadrados de extensión territorial.

Allí llegaron cual juglares itinerantes, Mariel Rosetti y Marcel Itzcovitch, con los arpegios del folclor y un sinnúmero de esperanzas como únicos compañeros en aquel recorrido, que luego se extendió a otros países del viejo continente.

«A partir de la música nos fuimos a pasear por el mundo, cantando un poco de folclore; y tango también. Así vivimos unos años en Europa», especifica Mariel, madre de dos hijos y abuela de Uma, su primera nieta.

Luego de dieciséis años en Andorra, Mariel y Marcel, ya con dos hijos adolescentes, volvieron a empacar sus bártulos para irse a vivir a Miami, Estados Unidos, desde donde unos años después su hija mayor viajó a la capital argentina para cursar una maestría.

«Mi hija se fue a hacer una maestría a Buenos Aires, allí se quedó y allí conoció a su esposo. Hace un año tuvieron una beba, mi única nieta por ahora, y ahí nace todo esto por lo cual estamos conversando», explica Mariel.

El canal de Los Abuelos de Uma

Tres días antes de viajar a la urbe bonaerense para festejar el primer año de su única nieta llegó el COVID-19, y lo detuvo todo. «Empezamos a crear canciones por una necesidad. A esa sensación de tristeza o de frustración que nos golpeó el corazón por no poder viajar, este proyecto nos ayuda muchísimo a solventarlas», explica.

Mariel detalla que cuando escribió la primera canción, su esposo le hizo la música; luego la grabaron en video y se la enviaron a su hija, quien decidió subirla a una cuenta personal en YouTube, con la intención de que la niña pudiera verla en un televisor de una dimensión más grande.

Los abuelos de Uma se han hecho famosos sin proponérselo. «Como mi hija tiene amigas en iguales circunstancias, con niños pequeñitos, entonces ese video que compartió con sus amistades generó que nosotros recibiéramos un grupo de llamadas y mensajes, elogiándonos y sugiriéndonos que hiciéramos otras canciones», expone esta Life Coach titulada en la ACCA.

«Ello me llevó a hacer una segunda, una tercera y una cuarta canción, prácticamente sin querer», recuerda Mariel, por lo que su hija le sugirió que se hicieran una cuenta en YouTube «para que cada vez que hiciéramos una canción ella no tuviera que enviarla a cada uno de sus amigos».

Cada vez que Mariel y Marcel hacen una canción, enseguida la suben al canal. «Así fue como nos ayudaron a crear el canal de YouTube, porque la verdad, yo no tenía ni idea de cómo se hacía eso; y a partir de allí es que se llama Los abuelos de Huma», reconoce sonriente.

Mariel dice que, aunque no es lo mismo, «este proyecto ayuda muchísimo porque nos tiene ocupados en algo que nos encanta; nos llena el corazón de ternura y amor hacia la niña pequeñita», admite con cierto dejo melancólico.

El lado bueno de la pandemia

Los abuelos de Uma piensan que si no fuera por la pandemia es poco probable que ellos hubiesen dispuesto de tiempo para hacer canciones, y mucho menos, crear un canal en YouTube.

Todos, sin excepción, coexistiremos en un mundo diferente después de esta extraña realidad, la cual ha dejado trazas imborrables en la psique de muchas personas, mientras que otras como Mariel y Marcel, la sienten y la viven desde otra perspectiva: «Esta soledad y esta sensación de aislamiento, hizo que se llenara nuestro corazón y nuestra cabeza de cosas creativas, de momentos muy bonitos; porque el producto de esa circunstancia se transmite y llega a mucha gente», reconoce Mariel.

 

Si no fuera por el Coaching

Mariel Rosetti es desde hace cuatro años Life Coach Internacional certificada por la Academia de Coaching y Capacitación Americana (ACCA).
Quizás al lector le surja la pregunta de por qué una experimentada maestra, que ha viajado medio mundo, decidió adentrarse en el micromundo del coaching. El argumento de Mariel es contundente: «A mí me gustó la idea de tener herramientas para manejarme mejor en la vida y poder ayudar a las personas desde otra óptica y con otra mirada. Ayudarme a mí misma primero, y a mi entorno después».

En sus búsquedas en internet, Mariel, halló una promoción de la ACCA, que le pareció interesante y muy práctica: «Con la edad que tengo lo exclusivamente online no me acaba de gustar del todo, así que cuando vi que era semipresencial, eso fue lo que hizo decidirme por la ACCA».

La ACCA: Si de excelencia se trata

Cuando Mariel habla del equipo de la ACCA el tono de su voz transita de su estado natural a uno más emocionante: «Es un equipo maravilloso. Jacqueline Betancourt ha sido la persona que me ha inspirado y me ha ayudado muchísimo, al igual que todos los que he tenido la gran suerte de conocer y aprovecharme de sus conocimientos. Les estoy profundamente agradecida».

Mariel es una convencida de cuanto ayuda el coaching al crecimiento personal y al manejo de las emociones. Su reflexión es de inexcusable referencia: «Uno hace lo que puede hacer para ayudar al otro mostrándole alguna fase que no haya conocido. Sin embargo, mi recomendación es: busca ayuda y déjate ayudar».

Así, esta abuela y Life Coach Profesional certificada en la ACCA, dilucida los avatares de la vida con un soplo fresco de optimismo y fuerza, mientras la lírica de su verbo va y viene con el mismo ímpetu conque escribe las canciones a Uma, su musa distante y al mismo tiempo cercana por obra de YouTube, el canal de las multitudes.

Mariel y Marcel, no solo son dos padres y abuelos íntegros, son además un ejemplo vivo de inspiración, creatividad y armonía. Ella es el resultado de sus retos, del coaching; él, un hacendoso melómano y fiel compañero en el viaje por la vida.

No le faltó razón a la líder feminista estadounidense, Betty Friedan, cuando dijo que «envejecer no es juventud perdida, sino una nueva etapa de oportunidad y fuerza».