Si de excelencia se trata: te presento a Karen Alpízar Alpízar.

«Cuando una persona siente el llamado a servir de cualquier manera el universo lo guía al lugar correcto, con las personas correctas y en el momento perfecto».

Cuenta la ingeniera industrial, Karen Alpízar Alpízar, que cuando conoció el coaching se dijo para sí misma: «esto es lo mío, es lo que estaba buscando»; lo cual, evidentemente, es verdad, porque desde que comenzó su certificación en 2017 en la Academia de Coaching y Capacitación Americana (ACCA) hasta hoy, no ha podido separarse de él.

Karen es una joven tica nacida hace poco más de treinta años en la localidad de Zarcero en la provincia costarricense de Alajuela, que asume con enorme responsabilidad el ser la madre de Fabián, de 13 años, y Axel, de 9.

Con su elocuencia desbordante, Karen habla con orgullo de su certificación como Life Coach Integral de Excelencia en la ACCA hace poco más de dos años, y al mismo tiempo explica que gracias a ese proceso, actualmente es una reconocida coach, consultora y capacitadora de empresas en ese país centroamericano.

¿Qué motivó tu acercamiento al coaching?

Desde muy temprano en mi vida empecé una búsqueda intensa que me permitiera profundizar en mi Ser. Siempre supe que los seres humanos somos mucho más que un cuerpo al que como nos decían en la escuela; porque tiene la función básica de nacer, crecer, reproducirse y morir. Eso siempre me impulsó a leer, estudiar e ir un poco más allá; y así fue como también muy pronto en mi niñez descubrí que mi misión personal estaba orientada a servir y acompañar a otras personas en su propia búsqueda. El Coaching cumple a cabalidad con mi objetivo de misión personal, y es por eso que lo elegí como mi herramienta de crecimiento, consciencia y acompañamiento a los otros.

¿Cómo supiste de la Academia de Coaching y Capacitación Americana?

Podría decir que mi búsqueda nunca se ha detenido y en un proceso de mi vida en el que estaba haciendo grandes cambios personales y profesionales, fue cuando empecé a investigar más sobre la herramienta para mi propio beneficio personal. En ese proceso me enamoré del coaching, decidí estudiarlo de manera profesional e hice una búsqueda exhaustiva para encontrar la mejor academia en cuanto a respaldo y trayectoria se refiere; y tras meses de intensa búsqueda, de leer, hablar e intercambiar correos con muchos institutos y academias en diferentes partes del mundo decidí que era la ACCA el lugar perfecto para mí, porque cumplía con todo lo que yo deseaba y requería.

¿Qué experiencias viviste en el proceso de certificación?

Es muy difícil resumir en un párrafo lo que viví en ese proceso; sin embargo, puedo decir que es como mezclar valores, sentimientos y emociones de ilusión; sorpresa, alegría, paz, amistad autorrealización, autoconocimiento, sacrificio, frustración, cansancio… Todo eso junto ponlo en un tazón, mézclalo y obtendrás mi vivencia personal; diría que el resultado es transformación absoluta, completa transformación. Es un proceso muy retador, que te lleva al límite y saca lo mejor de ti. Si alguien cree que es fácil y que se trata solo de inscribirse en un curso y obtener un certificado, tengo que decirle que se equivoca; es un proceso muy fuerte e intenso, de mucho sacrificio, y a la vez, es maravilloso y revelador. Ha sido un gran acierto en mi vida.

¿Qué te aportó el proceso y qué recuerdos tienes del acompañamiento que te hizo tu coach?

El proceso me aportó múltiples y grandes aprendizajes; si tengo que mencionar algunos te diría que lo principal fue que entendí e integré y sobre todo viví el verdadero significado de las palabras Disciplina y Excelencia. Mi mentor coach fue muy muy exigente, y muchas veces me llevó a lo que yo creía que era mi límite; eso me ayudó a descubrir que los límites no existen y que, si nosotros queremos acompañar a otros, primero es necesario soltar las excusas y las creencias que nos limitan para darle paso a esas nuevas formas de Ser.

¿Qué te impulsó a involucrarte en un proceso de coaching?

Como conté anteriormente, mi vida se ha caracterizado por una búsqueda y aprendizaje constante; nunca paro de leer, escribir, hablar, estudiar… Yo «duermo poco y vivo mucho», así que en mi proceso de vida la elección de ser ingeniera me ha traído grandes cosas, me ha dado herramientas fundamentales, tanto en mi mundo profesional como personal. Si bien es cierto lo que se dice de que el ingeniero tiene muy activa su parte izquierda del cerebro, creo que yo soy lo que llamo un «hibrido», pues, mi lado derecho del cerebro siempre me ha mantenido conectada con mi creatividad y sensibilidad. Todo eso para mí significa que el Coaching llegó para convertirse en un complemento maravilloso; me llevó a balancear aún más esos 2 extremos de mi «máquina cuántica» (así le llamo a mi cerebro), y hoy les puedo decir que ha sido un balance perfecto.

¿Cómo se autodefine, Karen Alpízar, tras certificarse en la ACCA?

Karen Alpízar se define como una mariposa; porque, soy el resultado de un proceso de metamorfosis. Existe un «antes y un después» en mi vida tras la certificación. Mi mundo cambió por completo; tomé decisiones muy radicales que le dieron un giro a lo que era mi «realidad»; decidí dejar ir muchas cosas (creencias y apegos), y me propuse salir de mi zona de confort. Aún estoy en proceso de «construcción», y estoy feliz con la estructura que llevo hasta la fecha.

¿Qué recomendaciones le das a quienes quieren ser coach, sin embargo, aún no se han decidido?

Son tantas las cosas que quisiera decirles; sin embargo, lo resumo en «da un salto de fe». Para mí lo más importante siempre en cada decisión que tomamos es confiar en la intuición, que sería lo mismo que decir escuchar a tu corazón. Estoy convencida de que cuando una persona siente el llamado a servir de cualquier manera el universo lo guía al lugar correcto, con las personas correctas y en el momento perfecto.

Si hoy sientes ese llamado, entonces «da un salto fe».

Desde el punto de vista laboral, ¿qué posibilidades has tenido?

El certificarme como Coach Profesional me ha abierto muchas puertas; ha complementado mi carrera como ingeniera y líder de negocio y me ha generado nuevas posibilidades en todos los ámbitos de mi vida; me ha llevado a emprender mi propio proyecto y gracias a este he conocido y atendido a personas de muchos países del mundo. Veo como Karen crece y crece día a día y los proyectos que emprendo crecen conmigo, y esto es en gran medida gracias a esta maravillosa decisión de vida.

¿Qué importancia le atribuyes al hecho de ser coach internacional certificada en la ACCA?

El trabajar con personas en procesos de desarrollo personal, profesional o espiritual requiere amor, compromiso y, sobre todo, mucha ética y responsabilidad. Esto implica que para hacerlo debes formarte profesionalmente en una Academia o Instituto que se rijan con esas premisas.

El Coaching es en sí mismo una puerta gigante al éxito y a la realización; sin embargo, el proceso de formación es el único que puede darte el conocimiento para poder ejercerlo con esa responsabilidad antes mencionada. La ACCA ha sido un factor diferenciador en mi vida y en mi formación, por lo que estoy segura de que también lo será para cada persona que decida transformar la suya.

Cuando alguien como, Karen Alpízar, te habla con tanta vehemencia y seguridad, no queda otra alternativa que asentir y asegurarte de que estás ante una mujer empoderada y decidida a conseguir todo lo que se ha propuesto en su vida.

Hay tantas y tantos como Karen, que hoy miran hacia atrás – a ese imaginario punto «A» donde estuvieron alguna vez -, y enseguida les florece en el recuerdo su gratitud a la Academia de Coaching y Capacitación Americana, devenida en universidad virtual de reconocido prestigio internacional.

La ACCA es una Universidad que nunca cierra sus puertas, que están abiertas para todo el mundo, sin excepción.

«Cuando una persona siente el llamado a servir de cualquier manera el universo lo guía al lugar correcto, con las personas correctas y en el momento perfecto».

Cuenta la ingeniera industrial, Karen Alpízar Alpízar, que cuando conoció el coaching se dijo para sí misma: «esto es lo mío, es lo que estaba buscando»; lo cual, evidentemente, es verdad, porque desde que comenzó su certificación en 2017 en la Academia de Coaching y Capacitación Americana (ACCA) hasta hoy, no ha podido separarse de él.

Karen es una joven tica nacida hace poco más de treinta años en la localidad de Zarcero en la provincia costarricense de Alajuela, que asume con enorme responsabilidad el ser la madre de Fabián, de 13 años, y Axel, de 9.

Con su elocuencia desbordante, Karen habla con orgullo de su certificación como Life Coach Integral de Excelencia en la ACCA hace poco más de dos años, y al mismo tiempo explica que gracias a ese proceso, actualmente es una reconocida coach, consultora y capacitadora de empresas en ese país centroamericano.

¿Qué motivó tu acercamiento al coaching?

Desde muy temprano en mi vida empecé una búsqueda intensa que me permitiera profundizar en mi Ser. Siempre supe que los seres humanos somos mucho más que un cuerpo al que como nos decían en la escuela; porque tiene la función básica de nacer, crecer, reproducirse y morir. Eso siempre me impulsó a leer, estudiar e ir un poco más allá; y así fue como también muy pronto en mi niñez descubrí que mi misión personal estaba orientada a servir y acompañar a otras personas en su propia búsqueda. El Coaching cumple a cabalidad con mi objetivo de misión personal, y es por eso que lo elegí como mi herramienta de crecimiento, consciencia y acompañamiento a los otros.

¿Cómo supiste de la Academia de Coaching y Capacitación Americana?

Podría decir que mi búsqueda nunca se ha detenido y en un proceso de mi vida en el que estaba haciendo grandes cambios personales y profesionales, fue cuando empecé a investigar más sobre la herramienta para mi propio beneficio personal. En ese proceso me enamoré del coaching, decidí estudiarlo de manera profesional e hice una búsqueda exhaustiva para encontrar la mejor academia en cuanto a respaldo y trayectoria se refiere; y tras meses de intensa búsqueda, de leer, hablar e intercambiar correos con muchos institutos y academias en diferentes partes del mundo decidí que era la ACCA el lugar perfecto para mí, porque cumplía con todo lo que yo deseaba y requería.

¿Qué experiencias viviste en el proceso de certificación?

Es muy difícil resumir en un párrafo lo que viví en ese proceso; sin embargo, puedo decir que es como mezclar valores, sentimientos y emociones de ilusión; sorpresa, alegría, paz, amistad autorrealización, autoconocimiento, sacrificio, frustración, cansancio… Todo eso junto ponlo en un tazón, mézclalo y obtendrás mi vivencia personal; diría que el resultado es transformación absoluta, completa transformación. Es un proceso muy retador, que te lleva al límite y saca lo mejor de ti. Si alguien cree que es fácil y que se trata solo de inscribirse en un curso y obtener un certificado, tengo que decirle que se equivoca; es un proceso muy fuerte e intenso, de mucho sacrificio, y a la vez, es maravilloso y revelador. Ha sido un gran acierto en mi vida.

¿Qué te aportó el proceso y qué recuerdos tienes del acompañamiento que te hizo tu coach?

El proceso me aportó múltiples y grandes aprendizajes; si tengo que mencionar algunos te diría que lo principal fue que entendí e integré y sobre todo viví el verdadero significado de las palabras Disciplina y Excelencia. Mi mentor coach fue muy muy exigente, y muchas veces me llevó a lo que yo creía que era mi límite; eso me ayudó a descubrir que los límites no existen y que, si nosotros queremos acompañar a otros, primero es necesario soltar las excusas y las creencias que nos limitan para darle paso a esas nuevas formas de Ser.

¿Qué te impulsó a involucrarte en un proceso de coaching?

Como conté anteriormente, mi vida se ha caracterizado por una búsqueda y aprendizaje constante; nunca paro de leer, escribir, hablar, estudiar… Yo «duermo poco y vivo mucho», así que en mi proceso de vida la elección de ser ingeniera me ha traído grandes cosas, me ha dado herramientas fundamentales, tanto en mi mundo profesional como personal. Si bien es cierto lo que se dice de que el ingeniero tiene muy activa su parte izquierda del cerebro, creo que yo soy lo que llamo un «hibrido», pues, mi lado derecho del cerebro siempre me ha mantenido conectada con mi creatividad y sensibilidad. Todo eso para mí significa que el Coaching llegó para convertirse en un complemento maravilloso; me llevó a balancear aún más esos 2 extremos de mi «máquina cuántica» (así le llamo a mi cerebro), y hoy les puedo decir que ha sido un balance perfecto.

¿Cómo se autodefine, Karen Alpízar, tras certificarse en la ACCA?

Karen Alpízar se define como una mariposa; porque, soy el resultado de un proceso de metamorfosis. Existe un «antes y un después» en mi vida tras la certificación. Mi mundo cambió por completo; tomé decisiones muy radicales que le dieron un giro a lo que era mi «realidad»; decidí dejar ir muchas cosas (creencias y apegos), y me propuse salir de mi zona de confort. Aún estoy en proceso de «construcción», y estoy feliz con la estructura que llevo hasta la fecha.

¿Qué recomendaciones le das a quienes quieren ser coach, sin embargo, aún no se han decidido?

Son tantas las cosas que quisiera decirles; sin embargo, lo resumo en «da un salto de fe». Para mí lo más importante siempre en cada decisión que tomamos es confiar en la intuición, que sería lo mismo que decir escuchar a tu corazón. Estoy convencida de que cuando una persona siente el llamado a servir de cualquier manera el universo lo guía al lugar correcto, con las personas correctas y en el momento perfecto.

Si hoy sientes ese llamado, entonces «da un salto fe».

Desde el punto de vista laboral, ¿qué posibilidades has tenido?

El certificarme como Coach Profesional me ha abierto muchas puertas; ha complementado mi carrera como ingeniera y líder de negocio y me ha generado nuevas posibilidades en todos los ámbitos de mi vida; me ha llevado a emprender mi propio proyecto y gracias a este he conocido y atendido a personas de muchos países del mundo. Veo como Karen crece y crece día a día y los proyectos que emprendo crecen conmigo, y esto es en gran medida gracias a esta maravillosa decisión de vida.

¿Qué importancia le atribuyes al hecho de ser coach internacional certificada en la ACCA?

El trabajar con personas en procesos de desarrollo personal, profesional o espiritual requiere amor, compromiso y, sobre todo, mucha ética y responsabilidad. Esto implica que para hacerlo debes formarte profesionalmente en una Academia o Instituto que se rijan con esas premisas.

El Coaching es en sí mismo una puerta gigante al éxito y a la realización; sin embargo, el proceso de formación es el único que puede darte el conocimiento para poder ejercerlo con esa responsabilidad antes mencionada. La ACCA ha sido un factor diferenciador en mi vida y en mi formación, por lo que estoy segura de que también lo será para cada persona que decida transformar la suya.

Cuando alguien como, Karen Alpízar, te habla con tanta vehemencia y seguridad, no queda otra alternativa que asentir y asegurarte de que estás ante una mujer empoderada y decidida a conseguir todo lo que se ha propuesto en su vida.

Hay tantas y tantos como Karen, que hoy miran hacia atrás – a ese imaginario punto «A» donde estuvieron alguna vez -, y enseguida les florece en el recuerdo su gratitud a la Academia de Coaching y Capacitación Americana, devenida en universidad virtual de reconocido prestigio internacional.

La ACCA es una Universidad que nunca cierra sus puertas. Están abiertas para todo el mundo, sin excepción.